Publicado por el día 26 abril, 2018

Carta editorial

Los límites del crecimiento de una revista académica universitaria

Gabriel Angelotti Pasteur

Págs. 1-15

Tres años han transcurrido desde que iniciamos esta propuesta editorial y en este breve tiempo es mucho lo que hemos aprendido; también, lo que hemos cambiado. Iniciamos sin saber muy bien qué hacer. Suponíamos que una revista digital consistía en reunir ordenadamente un conjunto de artículos en formato Pdf, en añadirles un índice, una portada y “colgar” los trabajos en la red. Pensábamos que esta tarea no demandaría esfuerzo adicional a nuestras labores cotidianas y que no tendríamos que rendirle cuentas a nadie, menos a alguien externo a la revista.

Sin embargo, después de estos tres años, nos dimos cuenta de que no era así. Comprobamos que las tareas no eran tan sencillas y que, efectivamente, teníamos que sacrificar nuestro tiempo (incluso el denominado “libre”). Observamos que hacer una revista académica era más complicado y trabajoso que lo imaginado. Aprendimos que, además, de nuestro intereses y gustos, debíamos corresponder a las demandas de “los otros”, es decir, agentes exógenos al equipo de trabajo, sea para conservar nuestro nombre (INDAUTOR) o para integrar un índice de revistas académicas (Latindex). Rápidamente, entendimos que la tarea de difusión del conocimiento científico, de algún modo, implicaba tener que estandarizar algunas acciones y ajustar las formas propias a otras comunes y colectivas. Ello, claro está, sin poner en riesgo nuestra entidad. Para evitar esto último, una de las estrategias que aplicamos para no convertirnos en un espacio uniformado, insípido e impropio (y añadiría, aburrido), consistió en atender las exigencias exógenas con cierto grado de creatividad y gusto personal.

En el último semestre hicimos muchos cambios, todos ellos pensados para adaptar la publicación a los requisitos de ciertos índices y bases de datos a las cuales aspiramos acceder. Al hacer estos trabajos de renovación, pensábamos en la importancia de mejorar y de cómo cada acción concluida fortalecía nuestra existencia. Para una revista de provincia, realizada sin presupuesto (con nada de dinero) y con el mínimo apoyo institucional, continuar y permanecer en el tiempo constituye una señal de progreso, un indicador que nos alienta y estimula a continuar trabajando.

Al inicio, es frecuente que las revistas funcionen con celeridad; luego las fuerzas van menguando. Al principio los alumnos laboran incansablemente durante uno o dos años para llevar adelante la iniciativa. Luego de este tiempo, y tras haber publicado tres o cuatro números seguidos, las necesidades personales y obligaciones educativas inciden en la labor editorial. Los integrantes se ven obligados a elegir entre continuar o no con el proyecto. Por lo general, abandonan estas iniciativas y las revistas quedan truncas y en el olvido. Esto es común y sucede con frecuencia en nuestro medio. Muchas revistas universitarias –o publicaciones realizadas por alumnos y profesores- tienen una vida limitada y de corta duración. Esto sucede por motivos diversos. Algunas de las causas que conducen al cierre de las revistas académicas son las siguientes:

  • La imposibilidad de realizar el recambio generacional de los integrantes del equipo editorial fundador.
  • Desavenencias entre los integrantes.
  • La carencia de dinero para publicar.
  • La quita del aval institucional.
  • La falta de artículos para publicar.
  • La pérdida del entusiasmo del equipo editor y de quienes impulsaron la iniciativa.

Y, en la actualidad:

  • No contar con registro legal (ISSN) o no pertenecer a alguna base de datos o índice académico.

La primera de estas causas posiblemente sea la que impacte con mayor virulencia a las revistas. La falta de integrantes o la imposibilidad de renovar el equipo de trabajo mediante el ingreso de nuevos miembros que continúen con el proyecto editorial, es una fatalidad. Las otras, en cambio, que obedecen a razones diferentes, tienen la característica de ser solucionables en un corto o mediano plazo.

Respecto a los vínculos institucionales, cuando recién comienzan las revistas universitarias suelen recibir el apoyo y el espaldarazo de las autoridades. Cuando esto se da, es un estímulo que sirve para arrancar y motivar al equipo fundador. Luego, este apoyo comienza a mermar y deviene hasta ser insuficiente. Poco a poco, estas causas impactan de modo negativo en el desarrollo de las revistas. La carencia de una política editorial por parte de las instituciones de origen orientada al desarrollo, promoción y difusión de los contenidos académicos terminará por asfixiar todo proyecto editorial. La carencia de una verdadera política editorial para las revistas periódicas no solo es el mayor de los males sino contra el cual es muy difícil lidiar.

Llegados a este punto, es importante reconocer que las publicaciones académicas no perduran con buenas intenciones. Para alcanzar ciertos niveles de calidad, es necesario mucho más que eso. Si se pretende lograr nuevas indizaciones, obtener el identificador de objeto digital (DOI) –para que los artículos no desaparezcan en la nube ni en la virtualidad-, implementar el Open Journal System (OJS) e integrar el índice de revistas académicas de CONACyT (entre otras aspiraciones), las buenas intenciones y el trabajo voluntario resultan insuficientes.

Lo antes dicho surge a consecuencia del momento que estamos transitando en Antrópica. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades. Al cruzar el meridiano de los tres años, el cambio resulta inevitable. Lo hecho hasta el momento nos ha permitido crecer y aprender de nuestros errores, pero si buscamos proyectarnos al futuro tendremos que realizar ajustes sustantivos. En este escenario hipotético la Universidad deberá desarrollar un rol protagónico de mayor peso que hasta el momento, dado que nuestras fuerzas y posibilidades de acción son limitadas. No se trata de dinero. Será necesario contar con asistencia y asesoría institucional, también con imaginación y creatividad, y, sobre todo, con voluntad política.

Si bien, aunque hace tiempo que nos hemos estado preparando para este nuevo escenario, este es el momento de emprender algunas acciones, algunos cambios reales. Motivados por lo antes dicho, desde el número anterior concretamos los siguientes:

  1. En las Normas editoriales: definimos los tipos de dictámenes y cuáles pueden ser los resultados de los mismos; reestructuramos las secciones y definimos con claridad las formas que deben seguir cada una de ellas; las Ponencias (que antes eran publicaban tal como se presentaban en algún evento académico) deben seguir un formato definido, semejante al de un artículo académico (Introducción, marco conceptual o revisión bibliográfica, métodos y técnicas de trabajo, discusión, resultados y bibliografía); lo mismo optamos para la sección de Entrevista.
  2. Modificamos el índice y la disposición de las secciones: todos los artículos son denominados “Artículos Académicos” (Investigación, Liminales, Ponencias y Conferencias, Opinión y Debate, Traducción).
  3. Cambiamos el signo gráfico (el logotipo) de la revista. El cual, desde el primer número habíamos aceptado incluir y adoptar sin mucha claridad. Sin embargo, al pasar el tiempo comprobamos que ese mismo logotipo, de raíces prehispánicas, que denota la acción de hablar o de diálogo, se utiliza indistintamente en las redes y en el ámbito académico. Este uso indiscriminado nos restaba originalidad. Por ello, decidimos buscar otro. Esta fue una de las tareas que le solicitamos a un nuevo colaborador, un alumno que está realizando su Servicio Social y que pertenece a la carrera de diseño de la UADY.
  4. Fue así que, desde este número, estrenamos un nuevo logo, inspirado en el número cero prehispánico.
  5. Además, cambiamos el formato de los enunciados que integran el título de la revista. Este cambio fue realizado con cuidado para no volver a tener un conflicto con INDAUTOR.1A mediados del año pasado cuando renovamos la “Reserva de derechos al uso Exclusivo”, un trámite sencillo que, año a año, realizamos ante INDAUTOR, recibimos la noticia que habían rechazado nuestra solicitud. Este organismo alegaba que al figurar el término ANTRÓPICA en mayor proporción que la mención REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, estábamos alterando el título que otrora nos habían otorgado. El dictamen nos pareció inadecuado y lo apelamos. Nosotros sabíamos que no habíamos alterado el nombre ni omitido término alguno, solo que, por una cuestión de diseño, una de las palabras tenía un valor de letra diferente, nada más.  El impasse duró unos meses. Finalmente, reconocerían los argumentos y aceptarían nuestras razones. Ahora, el título no quedará trunco (antes la letra “p” fungía como una barrera para el término “Humanidades”, lo cual, al comprobarlo, nos pareció inadecuado). Los enunciados del título estarán vinculados con un punto seguido (tal como figura en el registro legal).
  6. Todos los artículos fueron convertidos al formato de HTML. Esto para cumplir con un requisito que algunos índices exigen a las revistas digitales.
  7. Estamos convirtiendo, tal como habíamos mencionado en el número anterior, los resúmenes en “audio resúmenes”. Esta tarea, que parecía sencilla, ha llevado más tiempo del previsto, esperamos en los próximos meses culminarlos.
  8. Por último, nos propusimos reducir el número de artículos publicados a un total de 12 por revista. Esto fue necesario para facilitar las tareas de publicación: dictámenes, comunicación con los autores, diseño, corrección del ejemplar y maquetado. Sin embargo, no pudimos cumplir este objetivo. En parte, por la cantidad de trabajos recibidos (algunos de los cuales, al no cumplir con los formatos y la calidad de su contenido, fueron rechazados); también, porque le habíamos anticipado a algunos autores que (de ser positivo su dictamen) su trabajo sería publicado en este número.

Para lo que resta del año nos hemos propuesto incluir la revista en nuevos índices. De lograrlo, los artículos publicados tendrían mayor visibilidad y, al mismo tiempo, la revista despertaría más interés entre los académicos. No está en nuestro horizonte, por ejemplo, postular en Scopus, sino a índices que estén más cercanos a nuestras posibilidades y que no tengan. Hay que destacar que Antrópica. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, es una publicación de Accesos abierto (Open Access) y gratuita, siendo los costos de publicación absorbidos por la propia Universidad (excepto, claro, el pago de una becaria, nada más). En una preevaluación que realizamos –un ejercicio que llevó meses y que fue realizado por una alumna en su Servicio Social- pudimos detectar aquellos elementos que debían cambiarse o ajustarse. Ahora nos queda completar las solicitudes y ver qué resultados obtendremos. Como indica un dicho turcomano “La flecha está en el aire”.

Contenido del actual número

El presente número consta de 13 trabajos: 4 de ellos provenientes de Cuba, Chile y 2 de Colombia. Los trabajos restantes fueron enviados desde diversas instituciones de México y solo publicamos un artículo de un colega de nuestra institución. Estos datos son importantes porque certifican el esfuerzo de todo el equipo editorial. En nuestro imaginario no estaba el de recibir tantos artículos del exterior: es otro incentivo. El hecho de publicar un nuevo número nos llena de algarabía y nos motiva a celebrar. Gracias a todos.

Saludos.

Gabriel Angelotti Pasteur [ gabrielotti@yahoo.com]

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1. A mediados del año pasado cuando renovamos la “Reserva de derechos al uso Exclusivo”, un trámite sencillo que, año a año, realizamos ante INDAUTOR, recibimos la noticia que habían rechazado nuestra solicitud. Este organismo alegaba que al figurar el término ANTRÓPICA en mayor proporción que la mención REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES, estábamos alterando el título que otrora nos habían otorgado. El dictamen nos pareció inadecuado y lo apelamos. Nosotros sabíamos que no habíamos alterado el nombre ni omitido término alguno, solo que, por una cuestión de diseño, una de las palabras tenía un valor de letra diferente, nada más.  El impasse duró unos meses. Finalmente, reconocerían los argumentos y aceptarían nuestras razones.