Publicado por el día 26 abril, 2018

La Bestia: el rostro de algunos de sus territorios y habitantes.

The Beast: The face of some of its territories and inhabitants

Gianmaria Lenti

Universidad de Aalborg (Aalborg, Dinamarca)

Bernardo López Marín

Escuela Nacional de Antropología e Historia (Ciudad de México, México)

Págs. 189-198

Recibido: 4 de abril de 2017.
Aprobado: 15 de noviembre de 2017.

El presente manuscrito introduce una reseña de fotografía etnográfica que muestra una parte de la vida cotidiana de los migrantes centroamericanos que utilizan trenes cargueros como medio de transporte para atravesar México e intentar llegar a los Estados Unidos. Las imágenes de la Bestia y sus territorios de paso intentan fundamentar una reconstrucción de la experiencia de estos migrantes y sus vivencias durante el tránsito transmexicano a partir de la recolección de datos etnográficos llevados a cabo en distintas partes de México –entre el 2014 y el 2016– en las vías del tren, estaciones de ferrocarril y a bordo de los mismos trenes de carga. De esta manera, la compilación de imágenes que aquí se presenta apunta al examen de las maneras en cómo estos migrantes experimentan sus viajes en la Bestia y cuál es el valor y simbolismo que atribuyen a este medio de transporte.

Dentro de este panorama migratorio, la red transmexicana de trenes cargueros constituye un elemento clave en virtud de que muchos migrantes encuentran en la Bestia una de las pocas opciones disponibles para cruzar México y eludir los estrictos controles migratorios derivados de las crecientes presiones del gobierno estadounidense. Estas circunstancias han dado lugar al incremento en la securitización del país, resultando en la militarización de las carreteras principales, en las que los controles migratorios se han vuelto cada día más severos. En los últimos años, los territorios por donde circula la Bestia fueron testigos de una alarmante crisis que ha llevado a estos migrantes a encontrarse en riesgo de sufrir graves lesiones o perder la vida a causa de los peligros inminentes que implica transportarse con estos trenes en condiciones precarias y a través de territorios inhóspitos, marcados por la violencia y condiciones climáticas adversas. Al mismo tiempo, la marginación e invisibilidad que acompaña a estos migrantes durante sus viajes en la Bestia, constituye un elemento favorable para el desarrollo de economías informales basadas en el terror y el sufrimiento, las cuales se alimentan de la colusión entre miembros del crimen organizado y autoridades corruptas. Esta situación ha dado pie a la perpetración sistemática de actividades ilícitas como extorsiones, secuestros y explotación con fines laborales o sexuales –mismas que quedan impunes en la mayoría de los casos–. Aunque en menor grado, la Bestia sigue siendo utilizada como medio de transporte por un considerable número de jóvenes, ancianos, mujeres, individuos transgénero y menores no acompañados que tratan de pasar inadvertidos, al estar conscientes de que regresar a su país de origen no representa una opción, dadas las amenazas que los empujaron a huir, el terror causado por la presencia criminal y las condiciones de pobreza que actualmente se viven en Centroamérica.

Estas imágenes intentan mostrar un retrato del tránsito transmexicano construido a partir de narraciones de migrantes que fueron encontrados en las rutas migratorias, enfatizando la representación que dan a los trenes cargueros como criaturas impredecibles y ambivalentes, ya que su empleo puede acercar a los viajeros a la realización de sus objetivos, o bien, llevarlos por siempre a la ruina. La Bestia vive de manera vehemente en el imaginario migrante, y sus relatos se comparten continuamente durante las interminables esperas en las estaciones del ferrocarril, lo cual aporta un sentido simbólico a sentimientos divergentes como el miedo y la esperanza, la determinación y el arrepentimiento, así como el entusiasmo o el desasosiego. Los viajes en la Bestia conllevan un itinerario marcado por el temor y el sufrimiento, se caracterizan por ser duros, cansados y muy riesgosos, aunque para los migrantes que la utilizan, las privaciones y obstáculos inherentes a este viaje se atenúan por la fuerza de voluntad y agencia que los sostiene. Los migrantes son individuos que luchan incansablemente en pos de alcanzar un futuro incierto y utilizan la creatividad para hacer frente a las dificultades de su presente.

Entre los territorios de la Bestia resaltan las vías del tren por la importancia de su función y el alto valor simbólico que tienen para muchos migrantes. Las líneas ferroviarias y sus alrededores son famosos por su peligrosidad, ya que se han convertido en el territorio del crimen organizado que ha encontrado un terreno fructífero para sustentar sus economías ilícitas. No obstante, las vías dibujan un camino seguro a través de lugares desconocidos y sirven como guía a muchos migrantes porque los orienta durante su recorrido hacia el norte.

Espacios clave del escenario transmexicano, son las estaciones abandonadas del ferrocarril por donde actualmente solo pasan trenes cargueros. Aquellos lugares, aparentemente desolados, son en realidad el ‘hogar’ de una diversidad de individuos pertenecientes a grupos sociales que han sido excluidos paulatinamente de las dinámicas, oportunidades y privilegios de los que goza la mayoría. Tal es el caso de alcohólicos, drogadictos, indigentes, fugitivos o individuos que sufren trastornos mentales –solamente por nombrar algunos–. Todos estos actores comparten bastante tiempo con los migrantes que aguardan pacientemente a que la Bestia comience su recorrido, haciendo que se vean forzados a permanecer en estas áreas marginales por días y en ocasiones hasta semanas, ya que nunca se sabe con exactitud la hora en que partirá el tren. A lo largo del viaje, dichos espacios se han convertido en una especie de refugio temporal e intermitente para estos migrantes, quienes durante el proceso de tránsito desarrollan las actividades propias de su vida cotidiana como comer, descansar, socializar, consolidar relaciones y compartir información con los miembros de grupos sedentarios que habitan estas estaciones. En estos espacios, se crean importantes relaciones sociales basadas en la creación de lazos de solidaridad recíproca y apoyo mutuo que, a su vez, tienen un rol fundamental para sustentar a estos migrantes a lo largo de sus viajes. La marginación social y las constantes amenazas que interconectan a estos individuos, dan vida a fuertes sentimientos de solidaridad y hermandad que fomentan la creación de alianzas informales y no jerárquicas, en las que los actores se ayudan recíprocamente y trabajan colectivamente para el bien común.

Sentimientos como el miedo, la preocupación y la incertidumbre acompañan a estos migrantes al abordar la Bestia.

La determinación, el entusiasmo y la esperanza fundamentan las luchas de estos migrantes por salir adelante.

Buscando estrategias e intercambiando saberes se crean nuevos caminos para continuar migrando.

Se necesitan agilidad, destreza y determinación para montar la Bestia

La facilidad o dificultad de abordar el tren difiere de las condiciones de cada migrante.

Un paso más adelante: mirando el camino hacia el Norte.

Los territorios desolados por donde transita la Bestia.

El peligro incrementa a niveles alarmantes para un centenar de migrantes cuando el vagón en donde viajan contiene materiales altamente tóxicos, pero es el único disponible para realizar la travesía.

El calor infernal durante el día y el metal helado por la noche, hacen del viaje a través del Desierto de Altar uno de los tramos más difíciles de la ruta ferroviaria del Pacífico.

Las mujeres solas en las vías del tren son altamente vulnerables por las condiciones de inseguridad, el machismo y la violencia de género.

Montando la Bestia con coraje y llevando a la esperanza como compañera de viaje.

Esperando la llegada de la Bestia en la selva tabasqueña.

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